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Dextra, nueva división de Agrupalia BPO dedicada al outsourcing Turístico
01/05/2010
El sector turismo constituye uno de los pilares de la economía española, contribuyendo por sí solo en un 10% al PIB nacional, lo que la sitúa como la segunda industria por importancia en cuanto a creación de valor, y por derecho propio, claramente como uno de los motores del modelo productivo español. Como todos los sectores de la economía española, el turismo está sufriendo muy duramente los efectos de la crisis mundial, produciéndose pérdidas, ceses de actividad y cierres de empresas en prácticamente todos los subsectores. Ésta ha sido una tónica que se inició en el 2009, y que ha continuado durante este primer trimestre del 2010.
Pero un análisis más detallado de los datos demuestra que este motor de la economía padece una enfermedad más grave que la meramente derivada de los efectos de la crisis mundial. Por noveno año consecutivo el turismo no suma al crecimiento económico nacional, ya que las estimaciones del PIB turístico del 2009 indican que éste índice se contraerá un 5,6% respecto del valor del 2008, un 50% más que la caída estimada para la economía española (-3,7%). Lo grave de la situación es que esto ocurre por noveno año consecutivo, reflejo de la existencia de problemas pendientes de competitividad estructural que van más allá de los efectos coyunturales de la crisis. Y las estimaciones para el 2010 acentúan esta tendencia, ya que se pronostica una caída del PIB turístico del 0,9%, frente al 0,5% del conjunto de la economía.
Las conclusiones a extraer son claras: durante los años de bonanza (finales de los 90 principios del 2000), el sector no ha invertido en potenciar la competitividad de la industria, centrándose únicamente en expandir la capacidad para hacer frente a la creciente demanda tanto interna como externa. El volumen de ingresos enmascaraba las ineficiencias en los procesos y los altos costes fijos debidos a estructuras sobredimensionadas. La llegada de la crisis ha puesto a la luz la cruda realidad, forzando al sector a tomar medidas para asegurar su supervivencia. Y en este sentido, cada subsector ha reaccionado como buenamente ha podido. En el caso del sector hotelero, se ha iniciado una guerra de precios brutal con el objetivo de mantener en lo posible los niveles de ocupación, estrategia muy peligrosa que ha desembocado en un hundimiento de los precios medios, y por lo tanto de los ingresos por habitación, lo cual ha afectado seriamente la rentabilidad de la mayoría de las cadenas.
Ante este panorama, sólo caben dos opciones. Por un lado, y ante la falta de demanda, intentar incrementar la rentabilidad de los ingresos existentes. Y por otro lado, atacar la estructura de costes mediante políticas de reducción y/o flexibilización.
En este contexto, y a partir de la base de clientes ya existente y de su experiencia en el sector, Agrupalia toma la decisión de crear una línea de negocio específica, surgiendo Dextra BPO con la vocación de posicionarse como partner estratégico de estas empresas, con el objetivo de acompañarlas en este proceso de reconversión. Para ello, y apoyándose en la experiencia previa de sus socios en el sector, Dextra BPO se presenta con dos gamas de soluciones diferenciadas: por un lado, soluciones específicas para procesos no intensivos en mano de obra, más habituales en el subsector hotelero, y por otro lado, soluciones de externalización en procesos más intensivos en mano de obra, aplicables al resto de empresas del sector turismo. En ambos casos, las soluciones se apoyan en modelos de gestión eficientes (basados en conceptos de productividad y calidad), así como en el uso de la tecnología más adecuada a cada caso.
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